Jesús confirma la ley en Mateo 5:17

El libro de Mateo en el Nuevo Testamento de la Biblia contiene el famoso Sermón del Monte, donde Jesús enseña a sus seguidores sobre varios aspectos de la vida cristiana. En Mateo 5:17, Jesús afirma que no ha venido a abolir la ley, sino a cumplirla. Este verso ha sido objeto de debate y controversia a lo largo de los siglos, ya que plantea la relación entre la ley del Antiguo Testamento y la enseñanza de Jesús.

Exploraremos el significado de la afirmación de Jesús en Mateo 5:17 y cómo se relaciona con el resto de su enseñanza. Analizaremos el contexto histórico y cultural en el que Jesús pronunció estas palabras, así como las interpretaciones teológicas que se han dado a lo largo del tiempo. También discutiremos cómo esta enseñanza de Jesús afecta nuestra comprensión de la ley y el papel que juega en nuestra vida cristiana.

Jesús dijo en Mateo 5:17 que no vino a abolir la ley, sino a cumplirla

En el evangelio según Mateo, Jesús pronunció palabras importantes para aclarar su relación con la ley judía. En Mateo 5:17, Jesús declaró enfáticamente: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento“.

Esta afirmación de Jesús es de gran importancia, ya que despeja cualquier confusión sobre su postura hacia la ley judía. Aunque algunos podrían haber pensado que Jesús había venido a reemplazar o descartar la ley, Jesús dejó en claro que su propósito era completamente diferente.

En lugar de abolir la ley, Jesús afirmó que había venido a cumplirla. Esto implica que Jesús no solo reconocía la autoridad y la importancia de la ley, sino que también se comprometía a llevarla a su pleno significado y propósito.

El cumplimiento de la ley por parte de Jesús no se limitaba a su mera observancia externa, sino que iba más allá. Jesús enseñó que la ley no solo se trataba de cumplir los mandamientos literalmente, sino que también involucraba el corazón y la actitud de las personas. En Mateo 5:21-48, Jesús profundiza en varios aspectos de la ley y muestra cómo su cumplimiento va más allá de la apariencia externa.

Además, Jesús también cumplió la ley a través de su vida y su muerte. Como el perfecto cumplidor de la ley, Jesús vivió en total obediencia a Dios y cumplió todos los requisitos de la ley. Su muerte en la cruz también cumplió las demandas de la ley, al llevar el castigo por nuestros pecados y brindarnos reconciliación con Dios.

Jesús dejó claro que no vino a abolir la ley, sino a cumplirla. Su enseñanza y su vida ejemplificaron cómo el cumplimiento de la ley va más allá de lo externo y se centra en el corazón y la actitud. Además, Jesús cumplió plenamente la ley a través de su obediencia y su sacrificio en la cruz. Este pasaje en Mateo 5:17 nos recuerda que Jesús es el cumplidor perfecto de la ley y que su obra nos ofrece salvación y reconciliación con Dios.

La ley se refiere a los mandamientos y enseñanzas de Dios en el Antiguo Testamento

En el Evangelio según Mateo, Jesús pronuncia un discurso conocido como el Sermón del Monte, en el cual expone enseñanzas fundamentales para sus seguidores. En Mateo 5:17, Jesús afirma: “No piensen que he venido para anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento“.

Con estas palabras, Jesús deja claro que su objetivo no es abolir la ley y los profetas del Antiguo Testamento, sino más bien cumplir con su propósito y darles pleno significado. Jesús reconoce la importancia de los mandamientos y enseñanzas de Dios revelados en la ley y los profetas, y no viene a reemplazarlos con nuevas normas o conceptos.

La ley a la que Jesús se refiere incluye los Diez Mandamientos y todas las demás instrucciones y preceptos que Dios dio a su pueblo a través de Moisés en el Antiguo Testamento. Jesús confirma que la ley no ha perdido su validez ni su relevancia, sino que él mismo viene a darle cumplimiento.

La ley revela la voluntad de Dios

La ley es una expresión de la voluntad de Dios para su pueblo. A través de ella, Dios establece sus estándares de justicia y santidad, y muestra cómo debe ser la vida de aquellos que le siguen. La ley revela el carácter de Dios y su deseo de que su pueblo viva en obediencia y comunión con él.

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Jesús, al afirmar que no ha venido a anular la ley, está reafirmando que la voluntad de Dios expresada en ella sigue siendo válida y aplicable. No se trata de una mera normativa religiosa obsoleta, sino de principios eternos que reflejan la naturaleza y el propósito divino.

El cumplimiento de la ley en Jesús

En el versículo 18, Jesús continúa diciendo: “De cierto les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido“. Con estas palabras, Jesús asegura que la ley permanecerá vigente hasta que se cumpla completamente.

Y es precisamente Jesús quien, en su vida, muerte y resurrección, cumple plenamente con la ley. Él vivió una vida perfectamente obediente a Dios, sin transgredir ni un solo mandamiento. En su muerte en la cruz, Jesús lleva sobre sí mismo las consecuencias del pecado y ofrece el sacrificio perfecto para redimir a la humanidad.

Como creyentes en Jesús, encontramos en él el cumplimiento de la ley. Es en su persona y obra que encontramos el perdón y la reconciliación con Dios. A través de Jesús, podemos vivir en obediencia a la ley, no por un legalismo vacío, sino por amor y gratitud hacia aquel que nos rescató del pecado y nos dio vida nueva.

La enseñanza de Jesús y la ley

A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús enseña y explica la ley de manera profunda y transformadora. En el Sermón del Monte, por ejemplo, Jesús da una serie de enseñanzas que van más allá de la interpretación superficial de los mandamientos.

Jesús no solo se preocupa por la observancia externa de la ley, sino que va al corazón del asunto. Enseña que el amor es la base de la obediencia, y que la justicia de sus seguidores debe superar la de los escribas y fariseos. Jesús desafía a sus seguidores a vivir una vida íntegra y sincera, en la que sus acciones y actitudes reflejen su amor por Dios y por sus semejantes.

Jesús confirma la ley en Mateo 5:17 al afirmar que no ha venido a anularla, sino a darle cumplimiento. La ley sigue siendo relevante y vigente, y en Jesús encontramos su cumplimiento pleno. Jesús nos enseña a vivir una vida íntegra y sincera, en la que el amor a Dios y al prójimo sea el motor de nuestra obediencia.

Jesús cumplió la ley perfectamente, viviendo una vida sin pecado

En el Evangelio de Mateo, Jesús hace una declaración sorprendente y poderosa sobre la ley: “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir” (Mateo 5:17).

Esta afirmación de Jesús es fundamental para entender su relación con la ley y los profetas del Antiguo Testamento. A diferencia de lo que algunos podrían pensar, Jesús no vino a anular o invalidar la ley, sino a cumplirla en su totalidad.

La ley, dada por Dios a través de Moisés en el monte Sinaí, era el estándar de justicia y santidad que Dios requería de su pueblo. Sin embargo, debido a la naturaleza pecaminosa de la humanidad, nadie podía cumplir perfectamente la ley. Todos estábamos condenados por nuestros pecados y necesitábamos un salvador.

Es en este contexto que Jesús entra en escena. Él vino como el cumplimiento perfecto de la ley. A lo largo de su vida terrenal, Jesús vivió en perfecta obediencia a la ley de Dios. No cometió ningún pecado y cumplió todos los requerimientos de la ley en pensamiento, palabra y acción.

En su ministerio, Jesús no solo enseñó la ley, sino que también la cumplió de manera práctica. Él sanó en el día de reposo, perdonó a los pecadores, mostró amor a los marginados y rechazó la hipocresía de los líderes religiosos. Cada una de sus acciones fue un testimonio vivo de la verdad y la justicia de la ley de Dios.

Al cumplir la ley, Jesús demostró su singularidad y divinidad. Solo alguien que fuera sin pecado podría cumplir perfectamente la ley de Dios. Solo alguien que fuera Dios mismo podría vivir una vida sin pecado. En Jesús, vemos la perfección de la ley encarnada.

Pero el cumplimiento de Jesús va más allá de su vida terrenal. Su muerte en la cruz fue el sacrificio perfecto que cumplió el requerimiento de la ley para el perdón de los pecados. A través de su muerte y resurrección, Jesús nos ofrece la salvación y la reconciliación con Dios.

Por tanto, como creyentes en Jesús, no estamos bajo la ley como un medio para obtener salvación. En lugar de eso, estamos bajo la gracia de Dios, recibiendo la salvación por fe en Jesús. Sin embargo, esto no significa que la ley sea irrelevante o sin importancia. Jesús dejó claro que no vino a abolir la ley, sino a cumplirla.

La ley del Antiguo Testamento sigue siendo una parte vital de la Palabra de Dios y es útil para enseñarnos, reprendernos, corregirnos y entrenarnos en la justicia (2 Timoteo 3:16). A través de la ley, entendemos la santidad y justicia de Dios, reconocemos nuestra necesidad de un salvador y comprendemos el propósito redentor de Jesús en cumplir la ley por nosotros.

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Jesús vino a cumplir la ley en su totalidad. Él vivió una vida sin pecado, demostrando así su divinidad y su capacidad para ser nuestro salvador perfecto. A través de su muerte y resurrección, Jesús nos ofrece la salvación y la reconciliación con Dios. Aunque no estamos bajo la ley como un medio para obtener salvación, la ley sigue siendo relevante y útil para enseñarnos y guiarnos en la vida cristiana.

Jesús enseñó a sus seguidores a obedecer y vivir de acuerdo con la ley de Dios

En el Evangelio de Mateo, Jesús hace una declaración contundente acerca de la ley de Dios. Él dice: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento” (Mateo 5:17).

Esta declaración es de suma importancia, ya que Jesús deja claro que su venida no invalida la ley de Dios, sino que la confirma y la cumple. Jesús reconoce la autoridad de la ley y los profetas, y enfatiza que no ha venido a anularlos.

Es importante señalar que Jesús no se refiere únicamente a los mandamientos y preceptos de la ley de Moisés, sino también a las enseñanzas de los profetas del Antiguo Testamento. Jesús entiende que toda la Escritura es la Palabra de Dios y debe ser respetada y obedecida.

La importancia de la ley en la vida de los seguidores de Jesús

En el versículo siguiente, Jesús dice: “Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18).

Con estas palabras, Jesús enfatiza la durabilidad y la importancia de la ley de Dios. Él asegura que la ley permanecerá vigente hasta que todo se haya cumplido. Esto significa que los seguidores de Jesús deben vivir de acuerdo con los principios y mandamientos establecidos en la ley de Dios.

Además, Jesús advierte a sus seguidores: “Cualquiera, pues, que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:19).

Estas palabras de Jesús destacan la importancia de obedecer y enseñar la ley de Dios. Jesús no solo exige la obediencia a los mandamientos, sino también la enseñanza de ellos. Los seguidores de Jesús deben vivir de acuerdo con la ley y también transmitir su importancia a los demás.

La ley y la gracia en la enseñanza de Jesús

Es importante tener en cuenta que Jesús enseñó tanto la ley como la gracia. Aunque Jesús confirmó la vigencia de la ley de Dios, también mostró la necesidad de la gracia y el perdón de Dios.

Jesús dijo: “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 5:20). Aquí, Jesús destaca la importancia de una justicia interna que va más allá de la mera observancia externa de la ley.

Jesús confirma la ley de Dios en Mateo 5:17 y enfatiza su importancia en la vida de sus seguidores. Sin embargo, también enseña la necesidad de la gracia y la justicia interna. La enseñanza de Jesús se enfoca en vivir de acuerdo con la ley de Dios y buscar su gracia y perdón.

Aunque Jesús cumplió la ley, también trajo una nueva enseñanza sobre el amor y la gracia

En el evangelio de Mateo, Jesús hace una declaración impactante que ha dado lugar a numerosas interpretaciones y debates a lo largo de la historia: “No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir” (Mateo 5:17). Esta afirmación de Jesús ha sido clave para entender su relación con la ley judía y su papel en el plan de salvación.

La ley, también conocida como la Ley de Moisés o la Torá, era el conjunto de mandamientos y preceptos que Dios dio al pueblo de Israel a través de Moisés. Estos mandamientos abarcaban todos los aspectos de la vida, desde lo religioso hasta lo social y ético. Para los judíos, la ley era sagrada y debía ser cumplida rigurosamente.

La afirmación de Jesús de que no había venido a abolir la ley sino a cumplirla fue revolucionaria para sus seguidores. En un contexto en el que muchos esperaban que Jesús estableciera un nuevo orden y reemplazara la antigua ley, Jesús dejó claro que su propósito no era eliminar la ley, sino darle cumplimiento.

¿Qué significa que Jesús vino a cumplir la ley?

En primer lugar, Jesús cumplió la ley en su vida personal. A diferencia de todos los demás seres humanos, Jesús vivió una vida completamente sin pecado y obedeció perfectamente la ley de Dios en todos sus aspectos. Él fue el único que pudo cumplir plenamente con los requisitos de la ley y, por lo tanto, cumplió su propósito.

En segundo lugar, Jesús cumplió la ley en su muerte en la cruz. La ley demandaba un sacrificio perfecto para el perdón de los pecados, y Jesús se convirtió en ese sacrificio. Su muerte en la cruz fue el cumplimiento de la ley y su sacrificio perfecto nos ofrece el perdón y la reconciliación con Dios.

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Además de cumplir la ley, Jesús también trajo una nueva enseñanza sobre el amor y la gracia. En lugar de enfocarse únicamente en el cumplimiento externo de la ley, Jesús enseñó que el cumplimiento de la ley iba más allá de las acciones externas y se centraba en el corazón y las intenciones del individuo.

En sus enseñanzas, Jesús enfatizó la importancia de amar a Dios y amar a los demás como uno mismo. Él enseñó que el amor y la gracia eran la base de la verdadera obediencia a la ley. Jesús mostró que la ley no debía ser vista como una carga opresiva, sino como una guía para vivir en amor y justicia.

Jesús confirmó la ley en Mateo 5:17 al afirmar que no había venido a abolirla, sino a cumplirla. Su vida y su muerte fueron el cumplimiento perfecto de la ley, y su enseñanza sobre el amor y la gracia reveló la verdadera intención de la ley. A través de Jesús, podemos entender que la ley no es un fin en sí misma, sino un medio para vivir en amor y justicia ante Dios y los demás.

Los seguidores de Jesús deben vivir de acuerdo con la ley moral de Dios, pero también deben confiar en su gracia para el perdón de los pecados

En el Evangelio de Mateo, Jesús deja en claro que no ha venido a abolir la ley, sino a cumplirla. En Mateo 5:17, Jesús dice: “No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento“. Esto demuestra la importancia que Jesús le da a la ley moral de Dios y su intención de vivirla en su plenitud.

La ley moral de Dios, representada en los Diez Mandamientos, es un estándar perfecto de justicia y santidad. Jesús enseña que sus seguidores deben vivir de acuerdo con esta ley, pero también les muestra que la mera obediencia externa no es suficiente. En el Sermón del Monte, Jesús profundiza en los mandamientos y muestra que el cumplimiento de la ley también requiere una obediencia interna y un corazón transformado.

La importancia de la gracia en la vida del creyente

Si bien Jesús enfatiza la importancia de cumplir la ley moral de Dios, también enseña que la gracia es fundamental en la vida del creyente. La gracia de Dios nos perdona y nos capacita para vivir de acuerdo con su ley. Jesús es el cumplimiento perfecto de la ley, y es a través de su sacrificio en la cruz que recibimos perdón por nuestros pecados y somos capacitados por el Espíritu Santo para vivir una vida santa.

Es importante destacar que la gracia no anula la ley, sino que la complementa. La gracia de Dios nos libera del poder del pecado y nos da la capacidad de vivir en obediencia a la ley moral de Dios. No podemos obtener la salvación por nuestras obras, pero una vez que hemos sido salvados por la gracia de Dios, somos llamados a vivir una vida de obediencia y santidad.

El equilibrio entre la ley y la gracia

Jesús confirma la importancia de la ley moral de Dios en Mateo 5:17. Sus seguidores deben vivir de acuerdo con esta ley, pero también deben confiar en la gracia de Dios para recibir perdón por sus pecados y ser capacitados para vivir en obediencia. La ley y la gracia no están en conflicto, sino que se complementan. La gracia de Dios nos permite vivir una vida santa y agradar a Dios, mientras que la ley moral de Dios nos muestra el estándar perfecto de justicia y santidad al cual debemos aspirar.

Jesús es el cumplimiento de la ley y el camino para alcanzar la salvación

En el libro de Mateo, Jesús deja claro que no ha venido a abolir la ley, sino a confirmarla. En Mateo 5:17, Jesús dice: “No penséis que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir“. Con estas palabras, Jesús establece su posición respecto a la ley y su propósito en la tierra.

La ley a la que Jesús se refiere es la ley dada por Dios a través de Moisés en el Antiguo Testamento. Esta ley consiste en los mandamientos y preceptos que rigen la vida del pueblo de Dios. Jesús afirma que no ha venido a eliminar o invalidar esta ley, sino a cumplirla en su totalidad.

La declaración de Jesús tiene una importancia significativa, ya que confirma la continuidad y la autoridad de la ley. A pesar de que Jesús trae una nueva enseñanza y un nuevo pacto, no niega la validez de la ley anterior. Más bien, Jesús es el cumplimiento de la ley y los profetas.

En otras palabras, Jesús es el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y la personificación de los mandamientos de Dios. Él vivió una vida perfecta sin pecado y cumplió cada uno de los requisitos de la ley. Jesús demostró que es posible obedecer la ley de Dios en su totalidad.

Además, Jesús también enseñó a sus seguidores la importancia de vivir según la ley. En el versículo siguiente, Mateo 5:18, Jesús dice: “De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido“. Jesús deja claro que la ley no perderá su validez hasta que se cumpla por completo.

Por lo tanto, como creyentes en Jesús, debemos seguir viviendo según la ley de Dios. No estamos exentos de cumplir los mandamientos y preceptos establecidos en el Antiguo Testamento. Jesús nos enseñó a amar a Dios sobre todas las cosas y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, lo cual resume los mandamientos de la ley.

Jesús confirma la ley en Mateo 5:17 y nos muestra que él es el cumplimiento de la ley y el camino para alcanzar la salvación. Como seguidores de Jesús, debemos vivir de acuerdo con la ley de Dios, amando a Dios y a nuestro prójimo. La ley no ha sido abolida, sino que ha sido cumplida en Jesús.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que Jesús confirma la ley en Mateo 5:17?

Significa que Jesús no vino a abolir la ley, sino a cumplirla.

¿Cuál es la importancia de esta afirmación de Jesús?

Esta afirmación muestra que Jesús reconoce la validez y autoridad de la ley de Dios.

¿Qué implica que Jesús cumpla la ley?

Implica que Jesús vivió una vida perfectamente en línea con los mandamientos de Dios.

¿Qué relación tiene esto con los creyentes hoy en día?

Esta afirmación nos enseña que los creyentes también deben esforzarse por vivir de acuerdo con la voluntad de Dios expresada en su ley.

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