Jesús llama a sus fieles: la esperanza de su regreso

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y les permita que sean uno con él.

El llamado a la fe

El llamado a la fe

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y que les permita que sean uno con él.

Su voz, llena de alegría y esperanza, invita a sus fieles a poner su fe en él. Que no seamos hechos ciegos, sin saber el camino que se les abre, pero que caminemos en su seme y que nos conformes con su palabra. Que no sean como los demás, que no tengan fe en el cielo, sino que tengan fe en el poder de su palabra.

Que no sean como los demás, que no tengan miedo de el mal, que no sean como los demás, que no tengan miedo de la muerte. Que sean como los demás, que tengan fe en el poder de su palabra.

Que la palabra de Dios sea como un fuego que se enciende, y que sus fieles sean como sus lamparas. Que no sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

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Que no sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, no solo con palabras, sino también con amor. Un amor que les invita a creer en él, a confiar en su palabra. Un amor que les recuerda que están en él, que él los ama, y que los guiará hasta la gloria.

Esperanza en el mundo

Esperanza en el mundo

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y que les permita que sean uno con él.

Que no sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, no solo con palabras, sino también con amor. Un amor que les invita a creer en él, a confiar en su palabra. Un amor que les recuerda que están en él, que él los ama, y que los guiará hasta la gloria.

Que no sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, con la esperanza de que sean salvagados. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

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Protección de Dios

Protección de Dios

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y que les permita que sean uno con él.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, no solo con palabras, sino también con amor. Un amor que les invita a creer en él, a confiar en su palabra. Un amor que les recuerda que están en él, que él los ama, y que los guiará hasta la gloria.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, con la esperanza de que sean salvagados. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Purificación con la palabra de Dios

Purificación con la palabra de Dios

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y que les permita que sean uno con él.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

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Jesús está hablando a sus fieles, no solo con palabras, sino también con amor. Un amor que les invita a creer en él, a confiar en su palabra. Un amor que les recuerda que están en él, que él los ama, y que los guiará hasta la gloria.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Conclusión

Conclusión

Jesús está hablando a sus fieles sobre su regreso. Desde el mundo, pero con la esperanza de que sean recibidas por sus fieles. Un llamado a la fe, un asegurar de que serán salvagados. Un pedido a Dios que proteja a sus fieles de los peligros del mundo. Y un llamado a Dios que purifica a sus fieles con la palabra de Dios y que les permita que sean uno con él.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

Jesús está hablando a sus fieles, no solo con palabras, sino también con amor. Un amor que les invita a creer en él, a confiar en su palabra. Un amor que les recuerda que están en él, que él los ama, y que los guiará hasta la gloria.

Que sean como los demás, que no sean como sus cenizas, que no sean como sus palmeras. Que sean como las lamparas que se encienden en el desierto, que no se apagan con el tiempo.

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